+++Back off bitch+++
Dream on
Entramos en el mundo solos y nos marchamos solos. ¿Y todo lo que ocurre entre medias? Nos debemos a nosotros mismos encontrar algo de compañía. Necesitamos ayuda, necesitamos apoyo. Si no, estamos solos. Desconocidos… incomunicados de los demás. Y olvidamos lo conectados que estamos. Así que en vez de eso, elegimos el amor. Elegimos la vida… y por un momento nos sentimos un poco menos solos.
Cuando eres pequeña, la noche da miedo porque se esconden monstruos bajo la cama. Cuando te haces mayor, los monstruos son diferentes. Falta de confianza en uno mismo, soledad, arrepentimiento. Y aunque seas más mayor y más sabio, te sigue dando miedo la noche.
Dormir es lo más fácil de hacer. Sólo cierras los ojos. Pero para muchos de nosotros, dormir parece estar fuera de nuestro alcance. Queremos hacerlo, pero no sabemos cómo. Pero una vez que nos enfrentamos a nuestros demonios nos enfrentamos a nuestros miedos y nos entregamos a los demás para ayudar, la noche no da tanto miedo, porque nos damos cuenta de que no estamos completamente solos en la oscuridad.
La vida, es un deporte de equipo y en algún momento tienes que levantarte del banco y decidir en qué equipo estás jugando.
Elegir equipos en la vida real no es como solía ser en clase de gimnasia. Ser el primero que eligen puede ser terrorífico, y ser el último elegido es lo peor del mundo. Así que miramos desde las afueras, aferrados a nuestro aislamiento. Porque sabemos que en cuanto dejamos el banquillo… llega alguien y cambia el juego por completo.
Nos gusta pensar que somos intrépidos, ansiosos por explorar terrenos desconocidos y captar nuevas experiencias, pero el hecho es que siempre estamos aterrorizados. Quizá el terror es parte de la atracción. Algunas personas van a ver películas de terror. Cortamos cosas, nos zambullimos en aguas turbias. Al final del día, ¿no es eso lo que prefieres escuchar, si tienes algo para beber, una amiga y 45 minutos? Los caminos tranquilos hacen historias aburridas. Una pequeña calamidad… de eso vale la pena hablar.
Todos recordamos los cuentos de antes de irnos a dormir de nuestra infancia. El zapato de la Cenicienta, la rana que se convierte en príncipe, la Bella Durmiente que se despierta con un beso. Érase una vez… y entonces vivieron felices y comieron perdices… Cuentos de hadas, la base de los sueños. El problema es que los cuentos de hadas no se hacen realidad. Son las otras historias, las que empiezan con noches oscuras y tormentosas y terminan terriblemente. Son las pesadillas, que siempre parecen volverse realidad. A la persona que inventó la frase “felices para siempre”deberían darle una patada en el culo bien fuerte.
Érase una vez… fueron felices y comieron perdices… las historias que contamos son materia de sueños. Los cuentos de hadas no se hacen realidad. La realidad es más atormentante… más turbia… Da más miedo. La realidad es bastante más interesante que vivir felices y comer perdices.
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