Nos gusta pensar que somos intrépidos, ansiosos por explorar terrenos desconocidos y captar nuevas experiencias, pero el hecho es que siempre estamos aterrorizados. Quizá el terror es parte de la atracción. Algunas personas van a ver películas de terror. Cortamos cosas, nos zambullimos en aguas turbias. Al final del día, ¿no es eso lo que prefieres escuchar, si tienes algo para beber, una amiga y 45 minutos? Los caminos tranquilos hacen historias aburridas. Una pequeña calamidad… de eso vale la pena hablar.